
Oración de humilde acceso
No presumimos venir a esta tu Mesa, oh misericordioso Señor,
confiando en nuestra propia justicia,
sino en tus muchas y grandes misericordias.
No somos dignos ni siquiera de recoger las migajas debajo de tu Mesa.
Pero tú eres el mismo Señor, cuya naturaleza es tener siempre misericordia:
concédenos, pues, Señor clemente,
comer la carne de tu amado Hijo Jesucristo
y beber su sangre,
para que nuestros cuerpos pecadores sean limpiados por su cuerpo
y nuestras almas lavadas por su preciosísima sangre,
y habitemos siempre en él, y él en nosotros.
Amén.
confiando en nuestra propia justicia,
sino en tus muchas y grandes misericordias.
No somos dignos ni siquiera de recoger las migajas debajo de tu Mesa.
Pero tú eres el mismo Señor, cuya naturaleza es tener siempre misericordia:
concédenos, pues, Señor clemente,
comer la carne de tu amado Hijo Jesucristo
y beber su sangre,
para que nuestros cuerpos pecadores sean limpiados por su cuerpo
y nuestras almas lavadas por su preciosísima sangre,
y habitemos siempre en él, y él en nosotros.
Amén.
Imagen: Leonardo da Vinci, L'Ultima Cena (1495-1498) · Wikimedia Commons, dominio público